Qué es el interés compuesto y por qué importa tanto el tiempo

El interés compuesto consiste en que los intereses que ganas se suman al capital y empiezan a generar intereses a su vez. El primer año el efecto apenas se ve. Con décadas por delante, acaba siendo la mayor parte del resultado.

Simple frente a compuesto

Pongamos 10.000 € al 7 % anual:

Años Interés simple Interés compuesto Diferencia
1 10.700 € 10.700 € 0 €
10 17.000 € 19.672 € 2.672 €
20 24.000 € 38.697 € 14.697 €
30 31.000 € 76.123 € 45.123 €

Con interés simple ganas siempre 700 €, porque se calcula sobre los 10.000 € iniciales. Con interés compuesto, los 700 € del primer año ya generan intereses el segundo: ese año ganas 749 €, y el siguiente algo más.

A 30 años, solo 21.000 € de los 66.123 € ganados corresponden al interés sobre tu capital inicial. Los otros 45.123 € son intereses sobre intereses.

La fórmula

Capital final = capital inicial × (1 + r)^años

Aquí, r es la rentabilidad anual en tanto por uno, por ejemplo 0,07 para un 7 %. Para 10.000 € a 10 años: 10.000 × 1,07^10 = 19.671,51 €.

Si además aportas dinero cada mes, cada aportación tiene su propio tiempo para crecer, y la cuenta a mano es más larga. Para eso está la calculadora de interés compuesto.

Qué pasa si aportas cada mes

Muy pocas personas empiezan con un capital grande. Lo habitual es ahorrar poco a poco. Con 200 € al mes y un 7 % anual:

Años Total aportado Saldo final Parte que son intereses
10 24.000 € 34.617 € 31 %
20 48.000 € 104.185 € 54 %
30 72.000 € 243.994 € 70 %
40 96.000 € 524.963 € 82 %

Entre los años 30 y 40 aportas 24.000 € más, y el saldo sube 280.969 €. Es el efecto que hace tan valiosos los últimos años, y por eso interrumpir el ahorro poco antes del final sale tan caro.

Estos ejemplos suponen una rentabilidad constante, algo que en la vida real solo ofrecen los productos a tipo fijo. Una bolsa no sube un 7 % cada año: puede subir un 25 % y caer un 15 %. Sirven para entender el mecanismo, no para predecir lo que tendrás.

Las tres palancas

1. El tiempo. Es la más potente, porque el crecimiento se acelera al final. Tiene la ventaja de que no exige más dinero, solo empezar antes. Lo vemos con cifras en por qué conviene empezar pronto a ahorrar para la jubilación.

2. La rentabilidad. Con 300 € al mes durante 30 años, un 5 % da 249.678 € y un 7 % da 365.991 €. Dos puntos suponen más de 116.000 €. Pero una rentabilidad mayor suele implicar más riesgo, y conviene no perseguirla sin entender lo que compras.

3. Las aportaciones. Son lo que controlas de verdad. Subir la aportación un poco cada vez que suben tus ingresos suele ser más realista que aportar mucho de golpe.

Hay una cuarta palanca que se olvida: los costes. Una comisión del 1 % anual parece poca cosa, pero se aplica cada año sobre todo el saldo. En el ejemplo anterior, pasar de un 7 % a un 6 % supone varias decenas de miles de euros menos.

También funciona en tu contra

El mismo mecanismo se aplica a las deudas. Si un saldo de tarjeta al 20 % se queda sin pagar, se duplica en menos de cuatro años, como muestra la regla del 72. Por eso, antes de invertir, conviene valorar si pagar antes las deudas caras.

La inflación actúa igual: reduce tu poder de compra año tras año, de forma compuesta. Una rentabilidad nominal del 5 % no significa que puedas comprar un 5 % más cada año, como explicamos en cómo afecta la inflación a tus ahorros.

Errores frecuentes

Prueba tus propios números en la calculadora de interés compuesto.

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