Pagar deudas o invertir, cómo elegir con una regla sencilla
Si tienes una deuda y dinero disponible, la comparación clave es esta: amortizar una deuda equivale a obtener una rentabilidad segura igual a su interés. Cada euro que adelantas deja de generar intereses, y eso es dinero que te ahorras con certeza.
El resto de la decisión consiste en comparar esa cifra con lo que razonablemente podrías ganar invirtiendo, después de impuestos y aceptando que no está garantizado.
La regla, según el interés
- Interés alto, por encima del 7-8 %: amortiza primero. Es el caso habitual de tarjetas revolving, créditos al consumo caros y descubiertos. Ninguna inversión razonable compite con eso de forma segura.
- Interés bajo, por debajo del 2-3 %: no suele haber prisa por adelantar. Una hipoteca antigua a un tipo reducido puede ser más barata que lo que rinde un depósito.
- Zona intermedia: no hay una respuesta única. Repartir entre las dos cosas es una opción válida, y dormir tranquilo también cuenta.
Estos umbrales son orientativos, no una norma. Lo importante es hacer la comparación con tus propias cifras.
Por qué no valen los números tal cual
Una deuda al 7 % y una inversión con una rentabilidad esperada del 7 % no son equivalentes, por tres razones:
- La certeza. El ahorro de la deuda es seguro. La inversión puede dar más, menos o incluso pérdidas.
- Los impuestos. En España, las ganancias de una inversión suelen tributar en la base del ahorro, y amortizar una deuda no paga impuestos. Con un tipo del 19 %, un 7 % se queda en torno a un 5,67 %.
- La liquidez. El dinero con el que amortizas ya no vuelve. Por eso importa el orden que explicamos más abajo.
Un ejemplo con tarjeta
Debes 5.000 € al 18 % de interés anual. Esto es lo que pasa según lo que pagues al mes:
| Pago mensual | Tiempo hasta liquidar | Intereses totales |
|---|---|---|
| 150 € | 47 meses | 1.983,60 € |
| 300 € | 20 meses | 797,17 € |
Duplicar el pago te ahorra más de 1.180 € y más de dos años. Conseguir ese resultado invirtiendo exigiría ganar de forma segura un 18 % anual, y eso no existe.
Un ejemplo con hipoteca
El caso de la hipoteca es menos evidente. Imagina que tienes 10.000 € y una hipoteca al 3 %, y que dudas entre adelantarla o invertir:
- Adelantar te ahorra un 3 % garantizado y sin impuestos. En este ejemplo de amortización se ven los miles de euros que supone a lo largo de los años.
- Invertir podría dar más a largo plazo, pero la rentabilidad no está asegurada y puede ser negativa en un periodo concreto.
Si invertir te quita el sueño, o si necesitarías ese dinero en pocos años, adelantar suele ser lo razonable aunque en una hoja de cálculo no salga ganador. Si tienes mucho plazo por delante y aceptas los vaivenes, invertir puede tener sentido.
Un orden práctico
- Paga el mínimo de todas tus deudas. Un impago sale mucho más caro que cualquier otra cosa.
- Reúne un colchón pequeño, por ejemplo un mes de gastos, para no volver a endeudarte con el primer imprevisto.
- Cancela las deudas caras, empezando por el interés más alto.
- Completa tu fondo de emergencia.
- Ahorra e invierte para tus objetivos, y valora si adelantar las deudas baratas compensa.
Empezar por el interés más alto es lo que menos cuesta. Si prefieres empezar por la deuda más pequeña, para ver avances antes, también es válido: pagará algo más de intereses, pero es mejor un plan que sigues que uno perfecto que abandonas.
Antes de adelantar, comprueba tres cosas
Las comisiones. Mira tu contrato. En las hipotecas, la Ley 5/2019 limita lo que pueden cobrarte por reembolso anticipado, y el límite depende de si es fija o variable y de cuándo adelantas.
Si reduces cuota o plazo. Reducir el plazo suele ahorrar más intereses, y reducir la cuota da más margen cada mes. Depende de lo que necesites.
Los beneficios fiscales. Quienes tienen derecho a la deducción por vivienda habitual, por compras anteriores a 2013, deben revisar cómo les afecta antes de adelantar.
Puedes calcular cuánto te cuestan los intereses con la calculadora de préstamos y ver cómo crecería lo que inviertes con la calculadora de interés compuesto.
Esto es información general, no una recomendación personal. Si te cuesta pagar tus deudas, habla cuanto antes con tu entidad o busca asesoramiento: suele haber más opciones al principio que cuando ya hay impagos.